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El concurso destinado a estudiantes de arquitectura de las universidades de Latinoamérica incentiva la creatividad y la innovación para el uso del acero en la construcción. Desde su creación en 2008, más de 15 mil estudiantes de universidades de Latinoamérica han participado.
En 2024, el tema fue el ODS 13, Acción por el Clima, en donde concursaron 162 facultades, 364 equipos y 1.101 alumnos. Todos los proyectos fueron evaluados por especialistas a nivel nacional y a la etapa final regional llegaron 7 equipos representando su país, en los cuales se encuentran Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y República Dominicana.
Los estudiantes de Arquitectura, de la Universidad del Valle, Camila Yiseth Melo y David Felipe Quintero Martinez, con la dirección de la profesora Carolina Delgado Quintero, ganaron el concurso a nivel nacional y posteriormente representaron a Colombia en el Desafío Alacero 2024, celebrado en Buenos Aires, Argentina. Su proyecto “I.n.s.u.l.a.r” se destacó al obtener un valioso tercer puesto en este concurso internacional, gracias a su propuesta de intervención en la zona de Santa Cruz del Islote, del departamento de Bolívar, en la cual se plantea una solución arquitectónica que, mediante el uso de estructuras en acero, permite la adaptación de las poblaciones costeras ante los efectos del cambio climático.
Este concurso, en el que se evalúan diferentes proyectos diseñados en acero por estudiantes de toda América Latina, reunió siete propuestas todas enfocadas en responder al Objetivo de Desarrollo Sostenible Número Trece de la ONU: Acción por el Clima. Los jóvenes colombianos destacaron por su capacidad técnica y sensibilidad ante los problemas sociales y ambientales que enfrentan las comunidades caribeñas, como el caso de Santa Cruz del Islote, siendo una de las zonas más densamente pobladas del planeta, amenazada por el aumento del nivel del mar.
El proyecto colombiano propone la conformación de una serie de equipamientos interconectados que, aprovechando el uso del acero en su estructura, permite la generación de Carbonato de Calcio mediante un proceso de electrólisis, con ayuda de una corriente eléctrica de muy bajo amperaje y el agua de mar, promoviendo así el crecimiento de corales que conformarían una barrera natural protectora contra el incremento del nivel oceánico, mejorando la calidad de vida de los habitantes del Islote.
Los ganadores fueron:
El primer lugar fue para Argentina: Proyecto Máquinas de Algas de la Universidad Nacional de Córdoba. Equipo conformado por Martín Diez Dojorti, María Paz López Sivilat, Isabella Cadenazzi. Acompañados por los profesores, Pablo Oshiro y Karin Kleincon. Su proyecto se centraba en la recuperación ambiental y paisajística en la ciudad de Bahía Blanca, el cual aprovecha la capacidad de algunas algas tanto en la captura de CO2 como en la producción de películas protectoras del acero, basándose en trabajos científicos de la Universidad de Budapest.
Por otra parte, Brasil ocupó el segundo lugar: Proyecto Cultivo Modular del Centro universitário Belas Artes de São Paulo, Brasil. Equipo conformado por Aline Saemi Nakamura, Camila Miwa Arai y Livia Naomi Yohei. Acompañados por los profesores, Dani Hirano y Luís Andrade de Mattos Dias. Con una propuesta que permite la ampliación del Espacio Público en la ciudad de Recife mediante el uso de estructuras flotantes en el mar, las cuales pueden ser replicables en otras poblaciones costeras.
Este gran logro resalta la creatividad, compromiso y posiciona a Colombia como un referente en soluciones arquitectónicas sostenibles. Su éxito en el concurso evidencia el talento y la capacidad de la educación colombiana para formar profesionales comprometidos con la sostenibilidad y la innovación. Con iniciativas como esta, se demuestra el potencial de la arquitectura para contribuir a la mitigación del cambio climático y al desarrollo de comunidades resilientes en América Latina.